1 ago. 2012

La ecuación perfecta


Desde que tenemos uso de razón nos indican unas pautas, unas formas de actuar, unos valores a tener en cuenta y otros de los que tenemos que huir.
Cada uno de nosotros aplicamos las mismas incógnitas en la ecuación pero pocas veces da el mismo resultado puesto que las ordenamos a nuestro antojo. A-B nunca dará el mismo resultado que A+B.
El ejemplo más claro, los hermanos. Se educan de la misma forma, en la misma escuela, iguales métodos….pero diferentes resultados. Uno es ordenado, otro vive en el desorden; uno acabó dos carreras y es un prestigioso cirujano mientras que el otro vive de la pintura….En ocasiones, nada tienen en común excepto la familia.
Con el tiempo me he dado cuenta de que da igual el modo en que te eduquen, los valores que te hayan infundido defender o lo que  te han dicho que es o no importante. Al final, somos quienes somos por nuestra forma de conjugar la ecuación, la cual va variando hasta dar con el resultado que nos conviene.
En algunas metas el resultado sale a la primera: desde niño querías ser arquitecto y para ello, sabes que hay que estudiar; así que lo haces, acabas la carrera de los primeros de tu promoción, comienzas meses después a trabajar en un estudio y tras unos años, puedes cumplir uno de tus sueños y montar tu propio estudio de arquitectura.
Pero hay metas que son menos académicas y entran otros factores como el  ”necesito” y el  “quiero”.
Hay quien necesita vivir el día a día sin gastos innecesarios, comprando zapatos a medida que los rompe, con un coche del que solo necesita que circule sin pararse a valorar su marca o los años que tiene, con tiempo libre para dedicarlo a él mismo, a los amigos, a la familia. Y quiere cosas: quiere poder comprarse un piso algún día, viajar cada año a diferentes países, formar una familia con alguien que le quiera y acepte con sus “necesito” y sus “quiero”.
Y hay quienes necesitan comprarse una casa lo antes posible, viajar cada año a diferentes países, formar una familia con alguien que acepte y, en ocasiones, asuma sus necesidades. Y quiere también cosas: tener el calzado suficiente para que combine con toda la ropa del armario, una segunda residencia, una vida social concurrida…
Cada uno necesitamos y queremos cosas distintas y nos hacen felices diferentes situaciones. De ahí, que todas sean respetable.
Pero, como una vez leí: "Lo que una persona dice hay que sopesarlo con sus actos".
Cuando nuestra boca se llena de más “necesito” que de “quiero” hay que hacer por ello, ya que no consiste en acabar un estudio, consiste en construir una vida llena de cosas materiales y para ello hay que ser constante y luchar por la meta, ya que, si no lo hacemos caemos en dejar de ser quiénes somos y convertirnos en lo que nuestra ambición nos convierte.
Unos comienzan a construir sueños desde la base de la dedicación, subiendo paso a paso y fijando los cimientos. Es lento, costoso y supone mucho esfuerzo.
Otros los construyen en el aire esperando a que pase un jet privado que les lleve directos. Es cómodo, rápido, gratuito.
Nunca hay que fiarse de lo cómodo, rápido y gratuito, porque probablemente, sea mentira o efímero.
La suerte no existe y con respecto a aquellos que se lamentan con un "Dios lo quiso así", "no soy un tipo con suerte" cuando su mayor esfuerzo ha sido hacer castillos en aire... alguien dijo que el diablo tiene más cara de estúpido que de malo.
Así que...sigue buscando tu ecuación perfecta.

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