21 ago. 2012

Pequeñas personas, Grandes cuerpos


Algunas noches, cuando a pesar del sueño con consigo dormir, me entretengo buscando en internet artículos, cantantes que no conozco, películas…y esta noche han sido cortometrajes.
Habré visto más de una veintena ya que la noche tienes más horas viviéndola despierto.
Uno de ellos tan solo era una carta de apenas cuatro minutos; una carta de despedida en la que él se sincera haciéndole saber a ella que todo aquello que un día le enamoró es lo que hoy le hace decir adiós.
¿A quién no le pasa eso?
Te enamoras de alguien reservado y enigmático y te acabas separando de un aburrido de corazón blindado.
Te enamoras de alguien atento que mediante llamadas y mensajes te hace saber cada día 20 veces que piensa en ti y te separas de alguien que absorbía tu individualidad.
Te enamorar de alguien ambicioso y con pasión por su trabajo y te separas vía correo electrónico de un desconocido al que apenas ves ya que en su – más, tu no encajas aun.
Y con el resto…hacemos lo mismo?
¿Las cualidades por las que damos la bienvenida en nuestra vida son las mismas que acabamos detestando?
Encuentras un empleo nuevo. Te dan móvil de empresa, una agenda, una mesa y un sueldo mejor que el anterior.
Sales eufórico de la última entrevista en la que te han dicho que empiezas el lunes. El sueldo ha mejorado, las tardes de los viernes la tienes libre, te han dado una blackberry y tu mesa…esa mesa…es el doble de grande que la anterior!
Estás orgulloso, satisfecho. Has mejorado, has peleado y te lo has ganado.
Y cada dia, mientras dura esa sensación de triunfo, vas contento a trabajar.
El jueves a la salida te encuentras a un amigo y decidis tomaros una cerveza.
Le suena el teléfono.
  • Te has comprado un Iphone?
  • No, es el de la empresa
Y justo en ese instante y a causa de un estúpido teléfono, comienza un declive interior.  
  • Qué suerte. A mí me dieron….esta mierda.
Y a partir de ahí según transcurren los días tu horario comienza a parecerte mejorable, el sueldo escaso, los compañeros unos trepas, la agenda una basura porque no es de día por pagina…
¿Cuánto tarda la enorme mesa en quedarse pequeña?
Dejamos de querer por las mismas razones que comenzamos a hacerlo, nos aburre nuestro empleo por lo que nos ilusionó, cambiamos de vivienda convirtiendo en defectos las cualidades que nos hizo adquirirla, se nos empequeñecen la música, los libros, el coche, la ropa, las compañías, etc…y en todo ese ciclo de cambios ¿Cuándo nos quedamos nosotros pequeños?

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