27 jul. 2012

De paso...


¿Cuantas cosas dejamos de decir por falta de momentos para hacerlo? ¿Cuantas veces tenemos buenas palabras hacia personas que están de paso en nuestra vida, pero nunca ante ellas?

Valoramos a familiares, amigos, compañeros…y en ocasiones nos olvidamos de aquellos que pasan por nuestra vida de forma fugaz. Un día, sin preverlo, entran en ella en un viaje, un trabajo, una cena y permanecen en nuestro entorno dos semanas, un mes…y de nuevo llega esa rutina de la que esa persona no es parte. Nos mandamos media docena de correos, nos llamamos un par de veces y un, día, te acuerda de él por una foto, por un momento puntual…y calculas el tiempo que ha pasado desde la última noticia y decides olvidar la idea de escribirle o llamarle porque han pasado meses y no te ha llamado ni escrito un correo. Y nosotros tampoco lo hemos hecho, y creemos que es frio o inadecuado hacerlo pasado un tiempo limite que nosotros mismos limitamos.

Y así pasan meses, años…y hoy miramos hacia atrás y pensamos en los cambios que han sufrido nuestras vidas en la última década; algunos buenos, otros adecuados, otros drásticos….y en las personas que han influido a la hora de tomar decisiones.
Evidentemente, los que tenemos cerca siempre, en menor o mayor media, influyen: pareja, hijos, padres, hermanos, amigos…..pero, hay ocasiones en que quien nos hace dar el paso definitivo es aquella persona que recordamos con mucho cariño, de la que nos gustaría saber algo pero el tiempo limite que  pusimos para llamar ya pasó.

¿El pasado pisado?
No creo que sea así. Todo lo que nos ocurrió tiempo atrás, nos ayuda en el presente. Lo malo, lo convertimos en una experiencia de la que aprender y lo bueno….nos lo deberíamos quedar o, al menos, valorar.

Y, ¿por qué no darle un valor a ese extraño que se cruzó y sin darse cuenta te dio el empujón para un cambio a mejor? Porque...¿hace mucho que no sabes de el?  Nunca es tarde para dar las gracias.

Invertimos mucho tiempo en la crítica y muy poco en el agradecimiento. Y no vamos a engañarnos: las tecnologías están a favor de los tímidos u orgullosos.
Antes nos teníamos que llamar para discutir o para reconciliarnos. Ahora tan solo hemos de entrar a cualquier red social o mandar un whatsapp para decir sin hablar y ver sin mirar.

A todos nos gustaría saber si alguna vez fuimos importantes para alguien y, tal vez, si empezamos por decir quien lo fue para nosotros, el pasado nos devuelva una sonrisa.


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